Ante el mayor atentado contra el patrimonio natural que se está cometiendo en la actualidad en la Unión Europea, como es la propuesta de nuevo catálogo de especies amenazadas -que intenta aprobar Coalición Canaria en contra del criterio de la totalidad de los agentes sociales relacionados con el mundo científico y ambiental-, resulta totalmente decepcionante el silencio que ha venido mostrando la actual Ministra de Medio Ambiente, Elena Espinosa, máxime cuando se ha desplazado a Canarias para tratar un tema de enorme urgencia, como ha sido el temporal, pero sin duda de mucho menor relevancia frente al despropósito histórico sin precedentes que supone la propuesta del nuevo catálogo.
Una vez más, a diferencia de Cristina Narbona, la actual Ministra hace oídos sordos al clamor de rechazo e indignación que la propuesta de CC está teniendo, y demuestra su total falta de interés por la protección ambiental, cuando es su Ministerio el que puede acabar con tanta manipulación interesada, con el único objetivo final de justificar la política del cemento y el asfalto. 
No entendemos cómo desde este Ministerio no se ha abordado actuaciones inmediatas contra esta propuesta, que continua su trámite en el Parlamento autonómico, no sólo rechazando la patética lista de especies a proteger que se propone (que lejos de disminuir de forma drástica, debería descaradamente aumentar), sino también por contener una de las mayores aberraciones que conocemos en relación con la conservación del medio ambiente: la figura de protección denominada de INTERÉS PARA LOS ECOSISTEMAS CANARIOS, que es el invento de CC para poder realizar el proyecto del puerto de Granadilla y otras barbaridades de ese calibre.
Esta figura salvaguarda a las especies que están dentro de los espacios naturales protegidos, pero permite su liquidación si se ubican en territorio sin protección oficial (aproximadamente el 60% de Canarias). Es evidente que esta figura se ha diseñado para incluir en ella a la seba y permitir así la construcción del puerto de Granadilla, pero hay que recordar que el hecho de que el proyecto portuario esté fuera de espacio protegido responde a otra irracionalidad científica, ya que hace una década se modificaron los límites para dejar fuera de protección la zona del proyecto, en contra del criterio de los expertos de la Universidad de La Laguna, por lo que prevaleció el criterio estrictamente especulativo.
Al margen del disparate de la seba, resulta aún más irrisorio la inclusión dentro de esa figura de multitud de especies móviles, con lo cual una paloma de la laurisilva que anide o se desplace dentro del Parque Rural de Anaga estará protegida, pero si el mismo ejemplar se desplaza fuera del ámbito del Espacio Natural Protegido ya no contará con ninguna figura de protección.
Por tanto, exigimos a la Ministra de Medio Ambiente a que incluya dentro de los catálogos nacionales a todas aquellas especies de Canarias que el actual Gobierno autonómico quiera liquidar, empezando por la seba, si no quiere el actual Gobierno estatal pasar a la historia como cómplice del mayor disparate legal y científico que se pretende cometer en el Estado español.
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